Educación, Ciencia y Riqueza de las Naciones

10/15/2005

Education and Wealth of Nations - L'éducation et la richesse des nations - Bildung und Wohlstand der Nationen - 教育与国富论 - शिक्षा और राष्ट्र की वेल्थ - Образование и богатство народов - 教育·国富論

CIENCIA, INTELIGENCIA Y RIQUEZA DE LAS NACIONES.
Ponencia presentada a la XIV Convencion Cientifica de Colombia.
Bogotá D.C. Octubre 2002

Yezid Soler B. [1]

"Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichado".  Adam Smith.

El propósito del presente ensayo es un intento por tender algunas redes entre temas que a menudo se han tratado de manera independiente como son la ciencia, la inteligencia y la riqueza de las naciones.

El hecho de plantear los conceptos ya es de por sí complicado por las diversas apreciaciones que se tienen sobre los mismos y que conducen a concepciones variadas. Por eso intentaré expresar una visión particular, con el ánimo de plasmar algunos interrogantes a resolver con el concurso de la inteligencia colectiva.

Si ubicamos el origen de estas categorías en el tiempo, en mi opinión la inteligencia fue primero que la ciencia. La inteligencia existió antes que la ciencia y no necesitó de la misma para existir. La ciencia por su parte no puede existir sin la inteligencia o por lo menos no debería existir sin la inteligencia. Esta es la piedra fundamental sin la cual no se hubiera construido la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles.

Retomando la definición de la ACAC, “La ciencia en el sentido más amplio es la búsqueda sistemática del conocimiento sobre la naturaleza, el ser humano y la sociedad, para satisfacer nuestro deseo de descubrir, conocer y entender”. En qué momento la humanidad inició ese proceso es algo que no está claro. Pudo haber sido con la civilización egipcia hace 7.000 años, pero es posible que antes. Lo cierto es que hoy en día, al decir de Leon Lederman premio Nóbel de física, “ha ganado reconocimiento el poder y la belleza de la ciencia". La ciencia de hoy cambia la tecnología y la tecnología le permite avanzar más rápidamente” [2]

La ciencia en la revolución de la modernidad ganó importantes batallas no sin sangre y sacrificios. Se abrió paso con tenacidad en medio del oscurantismo y la charlatanería hasta llegar a su configuración actual. Sin embargo, en el camino de la post modernidad, las fronteras entre la ciencia entendida como episteme y la doxa como opinión, se muestran difusas. Cada vez es más frecuente escuchar opiniones que cuestionan la existencia de un conocimiento sistemático único, abriendo las compuertas a diversidad de pensamientos estructurados. También se cuestiona el separar el conocimiento científico de los conocimientos culturales, filosóficos y religiosos, perdiendo la visión holística de las sociedades.

En este contexto la ciencia ha avanzado, pero paradójicamente hoy conocemos menos de la inteligencia que de la ciencia. Si miramos la mayor parte de las publicaciones científicas, el tema de la inteligencia ocupa un lugar modesto. Los ensayos que más se acercan estudian el cerebro, su estructura, funciones y relaciones con el cuerpo. Pero aún hay campos difusos, aspectos no claros.
La inteligencia poco se ha explorado a sí misma. Esta ponencia, de hecho, es un ensayo por conectar y sintonizar nuestras neuronas.

Cerebro, mente e inteligencia

Ahora bien, ¿Cuál es la relación del cerebro y la mente con la inteligencia? De hecho muy poco se sabe. A veces los tres conceptos se asimilan indistintamente el uno al otro. Por eso me detendré a explicar por qué son diferentes.

Nuestro cerebro está compuesto en un 80% por agua y por las neuronas que reciben, analizan, coordinan y transmiten información. Del cerebro sabemos que en su crecimiento estructural, durante el desarrollo fetal, miles de millones de células son formadas y la mitad de ellas mueren, quedando entre doce a catorce mil millones.

Después del nacimiento miles de conexiones forman mapas físicos que gobiernan la audición, la visión, el lenguaje y en general todo el cuerpo. Entre los cuatro y diez años, nuevas cosas son aprendidas y después de esa edad, el cerebro aprende y recuerda durante toda la vida.

El cerebro, hasta donde se sabe, cumple dos funciones fundamentales: transmite impulsos de energía y almacena información. El cerebro absorbe cerca de la cuarta parte de la energía del cuerpo humano.

Pero si algo conocemos del cerebro, poco sabemos de la mente. Se sabe que la mente actúa en el cerebro y que los dos son diferentes. La mente es invisible, es cerebro es visible. La mente es intangible, el cerebro es tangible. La mente tiene un desarrollo progresivo y cerebro un desarrollo regresivo. El cerebro tiene una ubicación espacio-temporal, la mente está en cualquier sitio, en cualquier momento.

La mente, tiene muchos misterios insondables. La mente es quien ordena y programa y el cerebro es la estructura física. La mente usa el cerebro como un medio. El cerebro no analiza solo realiza lo que la mente ordena. Cada neurona realiza cargas y descargas de energía por segundo, denominadas ciclos. Se han determinado cuatro niveles de frecuencias que señalan niveles de la mente:

Cuando la frecuencia de las oscilaciones es de 14 a 26 ciclos por segundo, se denomina nivel Beta (b), las oscilaciones entre 7 y 14 ciclos segundos, se denominan nivel Alfa (a), las oscilaciones entre 4 y 7 ciclos segundos, se denominan nivel Zeta (Z) y las oscilaciones lentas, entre 0.5 y 4 ciclos segundos, se denominan nivel Delta (d). [3]

Cuando la mente se encuentra en el nivel Beta (b) capta las sensaciones y percepciones del mundo físico a través de los cinco sentidos y tiene conciencia externa del medio. En este nivel la mente activa el cuerpo en las coordenadas del espacio y el tiempo, en el mundo material. Al estar el cuerpo activo, la información que graban las neuronas es superficial y buena parte de la misma se olvida fácilmente.

Cuando la mente se encuentra en el nivel Alfa (a), el ser se interioriza: entra en la conciencia interna, con predominio del mundo espiritual. En este nivel el ser humano, piensa, medita, se concentra, reflexiona. Como lo estamos haciendo en este momento. En el nivel alfa utilizamos nuestros sentidos síquicos y no estamos limitados por las coordenadas del espacio y el tiempo. Podemos hacer volar la capacidad de imaginación. Podemos trasladarnos con la mente a cualquier lugar, traer recuerdos o crear imágenes del futuro, en instantes.

Cuando la mente se encuentra en el nivel Zeta (Z), ,se interioriza en el nivel inconsciente de las funciones de los diversos sistemas del cuerpo: Los sistemas circulatorio, respiratorio, digestivo, epidérmico. En este nivel la mente puede influir en los procesos del organismo humano.

Cuando la mente se encuentra en el nivel Delta (d), el ser entra en un estado profundo, en el que la mente se mantiene activa, pero no se sabe que actividades realiza.

Si algo sabemos del cerebro y la mente, es muy poco lo que distinguimoss de sus relaciones con la inteligencia, que es la cualidad fundamental del ser humano.

En su concepto originario la inteligencia es “ligar entre” o “mirar hacia adentro”. Partiendo de esta idea, llamamos a la inteligencia la facultad de comprender, analizar, ordenar y desordenar, acumular y desacumular pensamientos, experiencias y emociones. Entendemos la inteligencia, no en el sentido restringido de la inteligencia analítica, sino en un contexto más amplio que abarca la inteligencia práctica y la inteligencia emocional.

Pienso que no sería osado decir que el estudio de la inteligencia, al igual que el estudio de la mente ha ocupado el lugar de cenicienta en el campo científico, por el predominio de los paradigmas positivistas y materialistas. La supremacía de lo corpóreo sobre la mente.

Pero también paradójicamente la prevalencia del paradigma racionalista cartesiano que asigna a la razón un papel protagónico y exclusivo. Es una razón que estudia el mundo material exterior, pero que no se estudia así misma y en su relación con el entorno.

El denominador común de los egipcios, babilonios, mayas, norteamericanos o rusos, ha sido la preocupación por el desarrollo de la tecnología y el conocimiento. Sin embargo hay diferencias marcadas en la forma de concebir el mundo.

Hace cuarenta años cuando la antigua Unión Soviética lanzó su primer nave al espacio, el gobierno de los Estados Unidos se cuestionó seriamente sobre la calidad de la educación y volteó la mirada por primera vez con atención sobre el tema de la inteligencia. A partir de ese momento, surgieron apoyos institucionales a quienes trabajaran en esta dirección.

Se comenzó a descubrir que la civilización occidental al definir la inteligencia se ha limitado a la capacidad de raciocinio dejando de lado otras facetas del ser humano. Es así como aparecen nuevas figuras que se desenvuelven en este nuevo campo, investigando en forma sistemática sobre el tema. Entre ellos está Joseph Renzulli que estudia los tres anillos que abarcan la capacidad intelectual superior, el nivel de compromiso y la creatividad. [4]

También la teoría triárquica de Robert Sternberg que destaca el pensamiento analítico, el pensamiento creativo y el pensamiento práctico para el desarrollo de la inteligencia exitosa, entendida como la habilidad para adaptarse, moldear y seleccionar ambientes y lograr propósitos generales. [5]

Y la conceptualización de las inteligencias múltiples de Howard Garner en donde describe la inteligencia lingüística, la inteligencia lógico matemática, la inteligencia espacial, la inteligencia musical, la inteligencia cinético corporal, la inteligencia interpersonal, la inteligencia intrapersonal y la inteligencia naturalista. [6]

No es el tema central de esta ponencia tratar lo que Renzulli, Sternberg y Garnerd y otros nuevos teóricos, han analizado sobre el tema de la inteligencia, solo quiero dejar la inquietud para quienes deseen profundizar en un nuevo campo con amplios horizontes.

Queda también por explorar la relación de la inteligencia con los sueños, la imaginación y la creatividad, no sin antes recordar las palabras de Albert Einstein quien afirmó que “es mas importante la imaginación que el conocimiento. Lo más importante es verlo en un sueño y luego luchar para hacerlo lógico y poder alcanzarlo”

La generación de riqueza

Siguiendo el hilo central de la ciencia y la inteligencia, paso enseguida a tratar el tema de la riqueza. Con las revoluciones de la modernidad, este concepto tuvo amplias discusiones hasta llegar a predominar la noción que considera a la riqueza como aquello que es útil, deseado, escaso, y producto del trabajo del hombre. El siglo XX dejó por fuera las discusiones sobre el tema. Conclusión, nadie produciría algo que fuera indeseable, abundante e inútil. Se dejó sentado que el trabajo del hombre es el que produce valor y por ende riqueza y que el nivel de utilidad y satisfacción de los productos determina los precios.

Si bien es cierto, hay naciones con recursos naturales abundantes, estos no garantizan la prosperidad y el desarrollo económico y social. De ahí, que el impulso a los procesos científicos es determinante para una utilización adecuada de los recursos así sean muchos o escasos, como lo ha evidenciado el surgimiento de nuevos países pequeños en el transcurso de la historia.

Es muy pretencioso pensar que el hombre cree la riqueza de las naciones y en eso discrepo de Adam Smith, el padre de la economía política moderna. En mi concepto el hombre administra y transforma la riqueza y depende en buena parte del desarrollo científico que en últimas se fundamenta en las mentes más inteligentes. De manera que si un país no se preocupa por su inteligencia, se convierte en subdesarrollado y dependiente de los demás.

Sin embargo, el desarrollo científico no surge de la nada, o por obra de mentes iluminadas que espontáneamente se les “prende el bombillito” y crean inventos, sino que es fruto de unas condiciones que van creando grupos organizados de la sociedad con visión prospectiva.

Estos grupos, comunidades o círculos, van originando tendencias que estimulan nuevos caminos en el conocimiento, que es y ha sido en la historia el factor clave para el avance de la ciencia. De manera que en el aprendizaje, si no existen grupos jalonadores, sean dentro o fuera del estado, es imposible la educación excelente concebida desde el paradigma CTS (ciencia, tecnología y sociedad).

En los países centrales, con la modernidad cobró una fuerza vigorosa la tecnología, la economía de mercado, la industrialización y las ciencias en aras de la “producción de riqueza” basada en los principios del paradigma industrializante.

Hoy en día tenemos mas bienes industriales, pero también se cuestiona si estos dan la felicidad y el bienestar. De que sirve que la ciencia aporte conocimientos para que la tecnología industrial contamine el agua ? De que sirve que la ciencia aporte para que las tecnologías del transporte acaben con el aire limpio ? De que sirve que la ciencia aporte conocimientos para envenenar la tierra con agroquímicos ? De que le sirve a la ciencia producir dinamita o la energía nuclear si se utiliza para destruir la humanidad ?. Y hay que agregar las preguntas del futuro sobre la genética y la inteligencia artificial. ¿Es este un desarrollo inteligente ? Ante la magnitud de estos aspectos cruciales, ¿de qué valores éticos en la ciencia y la sociedad estamos hablando?.

Y la riqueza espiritual de las naciones ¿donde queda?. ¿ Que hay de todo el arsenal simbólico que van construyendo las culturas en el devenir histórico y que la standarización de los procesos industriales amenaza destruir?

Y si hablamos de estética, ¿de qué belleza estamos hablando al ver los niveles de contaminación que se han alcanzado “gracias” al desarrollo de este modelo de civilización? No es extraño percibir los crecientes niveles de insatisfacción espiritual y las secuelas de drogadicción y violencia.

¿En donde está la inteligencia moderna?

Poco a poco el agujero negro de la industrialización, ha ido abriendo una grieta y generando el caos en el modelo tradicional de la modernidad, planteando serios interrogantes sobre lo que deberá ser un nuevo modelo de ciencia tecnología y sociedad, en la post modernidad.

Este nuevo modelo no puede basarse en los pilares existentes a riesgo de repetir la historia. Debe emprender nuevos rumbos. Complementar el trabajo del hombre como el único creador de valor para considerar la naturaleza como fuente primaria de toda riqueza. De manipular recursos escasos del periodo 4 de la tabla de elementos químicos, deberá plantearse el trabajo con una nueva economía de recursos abundantes del periodo 1 y en especial la energía solar. De ciudades entrópicas que destruyen energía y generan gran cantidad de desechos, a nuevas redes urbanas que armonicen con el entorno. De la medicación con drogas al impulso del efecto placebo. De una concepción mecánica a una concepción orgánica acorde a la naturaleza del ser. De tecnologías deshumanizantes, a tecnologías en escala humana.

El reto es grande si tenemos presente con Karl Poper que nuestro conocimiento es finito y nuestra ignorancia infinita. Aún nos quedan por resolver aspectos de la mente, la energía, la salud, el clima, el espacio y la información entre otros. [7]

Esto será posible más rápidamente en sociedades que apoyen su inteligencia. La pregunta que viene es, ¿en donde se originan los integrantes que conforman las comunidades científicas innovadoras? . Y una respuesta posible es que nacen y se forman a partir de las personas más inteligentes. Entendida la inteligencia no en el sentido restringido de personas con un buen nivel analítico, sino también con altos niveles de capacidad práctica, y de manejo emocional, a partir de los más elevados valores de la verdad, el amor y responsabilidad, entre otros.

Dichas personas con altos niveles de inteligencia múltiple se van formando, puliendo y experimentan en un proceso de desarrollo de una sociedad. Y sus aportes, aunque en buena parte se dan a nivel universitario y profesional, dependen en buena medida de su formación en la secundaria, pero sobretodo en la primaria e incluso desde antes de ingresar a las instituciones educativas. De ahí la importancia de detectar y encauzar a los niños más sobresalientes, especialmente antes de los cinco años, cuando se generan los procesos de aprendizaje con más velocidad. En palabras del Nóbel Leon Lederman “Es claro que parte de la solución se encuentra en la educación temprana. Consideremos la facilidad con que nuestros niños manejan el computador y el Internet”. [8]

Mucho se ha cuestionado la baja proporción de inversión en Ciencia y tecnología con respecto al PIB. Y en esto tienen toda la razón quienes sugieren manejar herramientas macroeconómicas de política financiera y política fiscal para apoyar el sector científico que puede estimular el desarrollo de un país. Sabemos que en el ámbito político prima la inmediatez en aras de los resultados electorales, y en ámbito empresarial lo mismo en aras de los resultados comerciales, pero en el largo plazo todos salimos perdiendo si no se invierte seriamente en lo fundamental. Los planes, programas y proyectos sin recursos quedan en “saludos a la bandera”.

Se ha hablado de las políticas para estimular la calidad de la educación tan necesaria para alimentar el sector científico. El estado debería asignar una especial atención a los niños y jóvenes inteligentes. Desde la perspectiva macroeconómica un peso que el estado destina a un niño con habilidades mentales es una inversión y un peso que destine a un niño con limitaciones mentales es un gasto. El Estado debería invertir en los niños inteligentes un presupuesto similar o mayor que el destinado a los niños limitados.

Lo paradójico es que el Estado invierte en los niños con habilidades mentales menos del 5% del dinero que gasta en los niños con limitaciones mentales. Si se quiere estimular el verdadero desarrollo de un país, la ecuación por lo menos debe balancearse, aportando recursos crecientes a los niños y jóvenes con talentos.

Las campañas de alfabetización científica son válidas en tanto que promueven el interés y la apropiación de la ciencia. Pero se debe asignar un énfasis especial no solo a quienes describen e interpretan, sino a los que pueden predecir y generar ciencia en la pos modernidad. Un peso invertido aquí puede tener impactos multiplicadores en la riqueza de una nación.

En síntesis, la hipótesis que planteo en esta ponencia, es que la buena gestión de la riqueza y el crecimiento de una nación dependen de su potencial científico y tecnológico, que a su vez está basado en el nivel de inteligencia colectiva predominante. Un país con buen apoyo a la inteligencia, es un país con buenos niveles en la ciencia y desarrollo económico y social.

Notas:

[1] Economista de la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Teoria y política económica U.N. Miembro Titular de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, ÁCÁC. Director de la Corporación Iberoamericana de Multiservicios.
[2] Revista No 2 de 1998 de Innovación y Ciencia de la A. C. A. C.
[3] Green Elmer , Ver http://www.neurospa.com/laneu.htm
[4] Renzulli Joseph, “The Three-Ring conception of giftenedss”. Creative Learning Press. 1998
[5] Robert Sternberg, The triarichic Mind: A New Theory of Human Intelligence. New York.
[6] Howard Garner Estructura de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. F. C .E
[7] Informe del Instituto Tecnológico de Massachussets MIT, citado por Manuel Calvo en la revista Innovación y Ciencia Vol. VII No 2 1998.
[8] Lederman Leon “Ensayo sobre el analfabetismo científico”, revista Innovación y Ciencia Vol. VI No 3 1997. p 20-22
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Otras investigaciones del autor:
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Desarrollo económico

Deuda pública        
                                                           
Economía artesanal

           
Economía Sectorial

Acumulación industrial y Estado                             

Economía urbana

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Educación


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